Esta Pascua, Ayude a Llevar Esperanza a Israel
sábado, 4 de abril de 2026
Dijo luego Jehová: "Bien he visto la aflicción de mi pueblo. y he oído su clamor; pues he conocido sus angustias”.
Éxodo 3:7
Queridos Amigos,
Mientras las familias judías de todo Israel se reunían alrededor de la mesa de la Pascua esta semana, la historia del Éxodo tiene un peso que se siente profundamente personal. La Pascua nos recuerda un momento en que el pueblo de Israel clamó en angustia y Dios respondió con liberación, trayéndolos de la esclavitud a la libertad. Es una celebración de esperanza, fidelidad y la promesa de que ninguna temporada de tinieblas dura para siempre.
Pero este año, muchas de esas mesas tenían un asiento vacío.
Israel ha entrado en otra gran guerra con Irán, aumentando dramáticamente las tensiones en toda la región, incluyendo al Líbano y Siria. El conflicto ha desencadenado un estado de emergencia nacional. Las escuelas han estado cerradas. Se han restringido los viajes. Y decenas de miles de soldados de reserva han sido movilizados para defender a la nación, muchos de ellos convocados por séptima u octava vez desde que comenzó la guerra en Gaza.
Estos reservistas no son soldados de carrera. Son padres, maridos, estudiantes y profesionales que abandonaron sus hogares, sus trabajos y sus familias sin previo aviso. Para algunos, el llamado a servir ha llegado tan a menudo que ha habido más días en uniforme que días en casa en los últimos años. El agotamiento es enorme. Y el costo para sus familias es algo de lo que pocas personas hablan.
Porque cuando se llama a un reservista, la familia también presta servicio.
Las esposas y los hijos deben hacer frente a la incertidumbre, el miedo y las exigentes demandas prácticas de la vida diaria. Muchos hogares pierden repentinamente su principal fuente de ingresos. Los niños luchan con la ansiedad y la ausencia repetida de un padre. Y las esposas lo llevan todo, manteniendo la casa unida mientras sus corazones se rompen una y otra vez en silencio.
Shelli (el nombre ha sido alterado por privacidad) es una madre de cuatro hijos que vive en Jerusalén, incluidas unas gemelas que ahora tienen cuatro años. Su esposo ha sido llamado siete u ocho veces. Después de una noche de agradecimiento que celebramos por las esposas de los reservistas, se acercó a nuestro equipo y simplemente dijo: Gracias. Gracias por brindarme una noche en la que pude respirar.
Habló honestamente sobre la preocupación que nunca cesa, los pensamientos que vienen por la noche después de que todos en casa finalmente se duermen, y un miedo del que casi nadie habla: se pregunta qué tipo de hombre volverá a ella. Cuando él regresa para breves descansos, ella ve el cambio en sus ojos, en su silencio. Uno de sus comandantes murió durante una actividad operativa, y el peso de esa pérdida recae en gran medida sobre él. Después de una larga ronda de servicio, llegó a casa y no pudo distinguir la diferencia entre sus pequeñas gemelas. Las chicas habían crecido tanto en los meses que estuvo fuera de casa. Sencillamente no había estado allí para verlo suceder.
En la noche de agradecimiento, rodeada de otras mujeres que entendían exactamente por lo que estaba pasando, no había necesidad de explicar. No había necesidad de disculparse. Ella nos dijo que era la primera vez que no se sentía sola en lo que sobrellevaba. Fue un recordatorio de que alguien la ve, de que lo que está pasando es real y le dio la fuerza para seguir adelante.
La historia de Shelli es solo una, pero muy conmovedora, pero representa a tantas mujeres que continúan manteniendo un hogar en marcha, funcionando por medio de las labores y las rutinas escolares, la hora de acostarse y todo lo demás, mientras sus corazones están en el campo de batalla.
Visión para Israel ha estado recibiendo reservistas y sus esposas en el Millennium Center para sesiones terapéuticas. Durante estas reuniones, proporcionamos ayuda práctica, aliento y oportunidades para que las familias se recarguen y reciban apoyo emocional. Creamos momentos de alivio y comunidad para las mujeres que sobrellevan el peso de la guerra en casa. Por una noche, pueden dejar la carga y simplemente respirar.
El coste de la vida en Israel sigue aumentando. El impacto económico y social de este prolongado conflicto es enorme, afectando a comunidades de todo el país. Las amenazas de misiles y las alertas de seguridad se han convertido en parte de la vida cotidiana. Incluso cuando la lucha se aquieta, las consecuencias emocionales y financieras continúan. Las familias se enfrentan a un largo camino de reconstrucción y sanidad.
La Pascua nos enseña que Dios escucha los clamores de su pueblo y trae liberación. La oscuridad nunca es el final de la historia. Pero a menudo trabaja por medio de las manos de aquellos dispuestos a actuar.
En esta Pascua, ¿ayudarán ustedes a llevar esperanza a las familias de aquellos que defienden a Israel? Su donación proporciona ayuda tangible que cambia vidas: atención terapéutica para los reservistas agotados y sus cónyuges, apoyo práctico para las familias que han perdido ingresos y un mensaje de amor para aquellos que se sienten invisibles.
Realicen su donación hoy y apoyen a las familias que sacrifican tanto por la seguridad de nuestra nación.
¡Chag Pesach Sameach!
Barry y Batya




