EL DIOS DE ISRAEL ESTÁ CON USTEDES

Apr 11, 2020

Queridos Amigos,

 

De todas las fiestas, la Pascua es la que quizás más particularmente señala a Yeshúa (Jesús). Para empezar, esta es la fiesta de Redención. Yeshúa es nuestra redención. Él nos redimió de una vida de esclavitud al pecado, y nos trajo a la libertad en Él. En segundo lugar, fue en la tarde de la Pascua que Yeshúa tuvo su última cena, el Séder de la Pascua, con sus discípulos y esa fue la noche en que fue traicionado. 

 

 Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.

-- Lucas 22:14 – 16

 

Mientras celebramos esta fiesta y preparamos nuestros hogares y nuestros corazones para esta importante ocasión, también recordamos, como siempre, la historia original de la Pascua: cuando, después de que se les permitió salir de Egipto, el ejército del faraón persiguió a los israelitas hasta que quedaron atrapados a la orilla del Mar Rojo. 

 

Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos;  por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová.

-- Éxodo 14:10

 

Hoy todavía podemos escuchar los ecos del miedo que los israelitas debieron sentir cuando enfrentaron a sus perseguidores aquel día. Podemos sentirlo cuando leemos sobre los disturbios mundiales, guerra, hambruna, pandemias, genocidio ... atrocidades indescriptibles que quedan impunes. Hay muchos que con gusto avivan los fuegos fríos de la desesperación dentro de nosotros, porque el miedo es una excelente herramienta.

 

Pero afortunadamente, también podemos reconocer que esta no es la primera vez que el pueblo de Dios se enfrenta a la amenaza de la destrucción. Y cada vez que esto ha sucedido, desde la primera Pascua hasta la fecha, Dios ha cumplido su promesa. Él ha abierto el mar para su pueblo. Nos ha guiado a la prosperidad. Nos ha sanado de maneras incalculables. Y lo hará de nuevo.

 

Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

-- Éxodo 14:13 – 14

 

La historia del Éxodo nos muestra cómo Dios redimió a su pueblo de la esclavitud en Egipto y los liberó para servirlo. Del mismo modo, somos liberados de la esclavitud del pecado y la muerte a través de la muerte sacrificial de Yeshúa en la cruz. Al igual que la Pascua original en Egipto, es el sacrificio del Cordero (Yeshúa) lo que hace que la ira de Dios "pase por encima" (“pass-over” en inglés) de aquellos que han puesto la sangre del Cordero en los postes de sus corazones. Él nos libera de la esclavitud del pecado y hace que la ira de Dios se aleje de nosotros para siempre.

 

Este es el mensaje esencial del evangelio mismo: que tenemos expiación por medio de la muerte sacrificial, sepultura y resurrección de Yeshúa nuestro Mesías, el gran Cordero de Dios.

 

En la mañana de la víspera de Pascua, todos los alimentos con levadura se queman en una ceremonia llamada "Bi'ur Jametz". Los alimentos leudados se consideran una influencia corruptora, una impureza oculta que manipula elementos más puros y el pecado. La levadura espiritual es como un impulso maligno dentro de nosotros que corrompe y agria nuestra alma. Debemos alejarlo de nosotros y santificarnos. 

 

 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.

1 Cor. 5:7-8

 

Aquí, el apóstol Pablo nos está animando a examinarnos internamente y deshacernos de la levadura para que podamos convertirnos en una "masa nueva", limpia del pecado de nuestro pasado.

 

Si miramos la matzá, vemos que está rayada. Esta es otra representación de Yeshua: “Por sus llagas ('rayas') fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). Y está perforado: “y mirarán a mí, a quien traspasaron” (Zacarías 12:10). La matzá es pura, no contiene levadura, así como el cuerpo de Yeshúa era puro y sin pecado.

 

Amigos, estos son tiempos sin precedentes para nosotros. Pero debemos recordar que nada de esto es demasiado grande para Dios. Mientras celebramos esta Pascua, y la resurrección de nuestro Señor, desechemos la vieja levadura de la duda y el temor, y reemplacémosla con la "nueva masa" de fe gozosa en Dios. 

 

Podemos vivir en diferentes países, con diferentes gobiernos, diferentes líderes y diferentes leyes; servimos a un solo Dios. Y nuestro Dios cumple sus promesas.

 

Que el Señor los bendiga y los guarde. Shalom, y una bendita Pascua para todos ustedes.

 

Cordialmente,

Batya y Barry Segal

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